
SÁBADO, 6 DE MARZO DE 2010
MUSICA › MAÑANA EMPIEZA EL PRIMER FESTIVAL
DE TANGO INDEPENDIENTE
“Las diferencias fortalecen más que las similitudes”
Las orquestas típicas El Afronte y La Vidu, el Quinteto Negro,
el Alan Haksten Grupp, Proyecto L.C.B, Pintó milonga y Cucuza
Castiello, entre otros, participan de este encuentro que se
propone “dar visibilidad a una movida del tango que está entre
nosotros y no tiene difusión”.
Por Cristian Vitale
“Me hablé todo”, lanza Moscato al final de la charla y fue el
único, entre ocho, que no emitió palabra. Los demás sí... todos
para explicar, desde diferentes ángulos, perspectivas y
visiones, de qué irá la primera edición del Festival de Tango
Independiente, que se desarrollará desde mañana hasta el próximo
domingo. “Dar visibilidad a una movida del tango que está entre
nosotros y no tiene difusión”, resume, escueto y exacto, Germán
Marcos, periodista, productor y coorganizador del encuentro
junto a la gente de la Unión de Orquestas Típicas. Lo rodean,
entre sandwiches de milanesas, aguas minerales, instrumentos y
cafés, Julio Coviello, Alan Haksten, Cucuza Castiello, Angel
Pulice, Ruth de Vicenzo, Pablo Bernaba y el inefable Moscato
Luna, algunos de los músicos que le pondrán sustancia a lo que,
en esencia, huele a bocanada de aire fresco en medio de un
movimiento que suele contaminarse con el bendito for export.
Tango under, en mejores palabras. “Este festival implica la
articulación de espacios muy distintos a la tanguería adonde vas
y tenés que tocar sí o sí determinado repertorio, y ya... esa
cuestión bien for export, o tango de cliché, ¿no? La
independencia de poder elegir repertorio y espacio es un punto
en común en esta cuestión estético-política que impulsa el
festival. Después, hay estéticas muy diferentes que, obvio, son
bienvenidas, porque las diferencias fortalecen más que las
similitudes, si se las sabe articular”, extiende Bernava,
integrante del Proyecto L.C.B y del Quinteto Negro La Boca.
El festival, que arranca mañana a las 18 con la presentación de
las Orquestas Típicas El Afronte y La Vidu, el Quinteto Negro,
el Alan Haksten Grupp, L.C.B., Pintó milonga y Cucuza (ver
grilla completa aparte), orbita sobre sus propias reglas de
independencia y compromiso –colectivo– con el género, por fuera
de los circuitos establecidos de difusión y producción. “Nos
necesitamos entre todos, por eso estamos acá. Algunos de
nosotros recién nos conocemos, pero ya hay un espíritu común”,
arriesga Bernaba, y Julio Coviello –bandoneonista, ex Fernández
Fierro– amplifica el concepto. “Sí... lo que nos une es que
somos músicos de tango que no esperamos que alguien nos contrate
para organizar nuestra movida artística, sino que lo generamos
desde nosotros.” “Una de las razones –engancha Haksten– es que
muchos turistas vienen al país y se van con la idea de que el
tango es una postal del hombre con gomina, y eso... está bien
como postal, pero no es lo que pasa hoy.”
Los ideólogos pensaron en varios puntos para darle una
personalidad específica –aunque no excluyente– a la iniciativa.
Algunas máximas hablan de construir identidad sin declaraciones,
de unir grupos y orquestas, de resistir las clausuras de locales
con música en vivo –vieja prédica de la Unión de Músicos
Independientes–, de recorrer milongas del conurbano, y de
“vivir” en los barrios. “De reivindicar el barrio, la
cotidianidad, y no depender sólo de lo exportable”, completa
Marcos, también conductor de la otra pata organizadora: el
programa de la Radio de las Madres, Fractura Expuesta. “Ojo, no
decimos que somos el otro tango, somos un tango que existe, que
gana espacios, que genera su público, su circuito... no queremos
sacar a nadie de ningún lado. El tango es uno que convive entre
varios y, en nuestro caso, nos une el hecho de autogenerarnos
trabajo sin que nadie nos contrate.”
–Son casi todos jóvenes en esta mesa. ¿Primó el factor
generacional para armar la grilla, o el ideológico?
Germán Marcos: –Sí, es cierto que lo generacional nos une, pero
no dejamos a nadie afuera, aunque no estamos trabajando todo el
tiempo con gente mayor, más bien nos rodeamos de pibes que hacen
tango ahora.
Entendemos que una de las problemáticas centrales es que el
público del tango, a ver, no hay un público de tango genuino
sino gente grande, histórica, y gente contemporánea que tiene
que atravesar una barrera complicada. A eso apuntamos. Igual,
está el Tape Rubín, que debe tener como 50, y Angel –Pulice–
debe andar por las cuatro sotas, creo.
Angel Pulice: –Sí, ya me caí de la ruleta (risas).
Pulice, en rigor el mayor del grupo, es el presidente de la
agrupación Talibán del Tango y forma, junto a Ruth De Vicenzo y
elenco, un quinteto cuya lírica ríspida y directa juega entre
las más lúcidas de la actualidad. Ambos se presentarán este
martes en Mussetta, el bar que “copó” Coviello para animar el
vermouth de cada jueves. “Generar tus propias movidas y espacios
te da independencia para hacer lo que sentís, sin sentirte
obligado a grabar un repertorio determinado o tocar siempre ‘La
cumparsita’. Podés elegir entre hacerla o no, o arriesgar
versiones de ruptura, o que no sean tan bailables. Te da esa
libertad”, sostiene el bandoneonista que tocará el jueves, en el
mismo lugar, con su cuarteto de guitarra eléctrica, piano,
bandoneón y contrabajo. “El cuarteto nació de mis ganas de
experimentar cómo era dirigir un grupo, con la misma idea de
organización cooperativa que tenía en la Fierro, pero con una
formación reducida que sonara compacta y contundente. No exploto
mucho las cuestiones camarísticas sino más bien un sonido al
palo, rockero. Es mi escuela”, agrega Coviello.
Otra de las propuestas –el minimal dúo Cucuza Castiello-Moscato
Luna– ancla en la unión tango-fútbol, sustentada en una voz y
una guitarra. “Yo soy hincha de Atlanta, y llegué a jugar en la
Primera de Tigre cuando lo dirigía Ginarte. Un día en el CAFF
pateé una pelota desde el escenario –por un Fernet– y casi
provoco un desastre... por suerte, cayó en la mesa de mi familia
y no hubo que lamentar heridos (risas), pero lo loco es que no
me querían dejar tocar más en el CAFF ¡Todo un logro!, ¿no?”,
cuenta Cucuza, en un detalle de color. “¿Qué hacemos? –retoma–.
Bueno, creo que muchas veces lo innovador es volver a las
fuentes, a lo básico, en este caso a la formación de cantor con
guitarrista. No descubrimos nada, claro, porque está todo hecho,
pero depende de la mirada, uno también puede crecer y
transformar. Somos tradicionales pero no estructurados.
Respetamos al tango, pero también le mojamos un poco la oreja.”
El Proyecto L.C.B y el Quinteto Negro La Boca, por su parte, son
dos propuestas disímiles con un integrante en común: Bernaba. El
trío anida en todas composiciones propias, atonales, que
–lógico– no apuntan al canto ni al baile (“Armonización
impresionista”, define el músico) y el Quinteto está en los
antípodas: dos fueyes, guitarra, piano, contrabajo y cantor...
estética tradicional con arreglos propios, milongas bailables,
de choque, y disco con olor al barrio (Tango contaminado),
próximo a salir. “Pensamos sacar un bandoneón empetrolado del
Riachuelo... la intención es darle una base barrial y real a la
producción musical. A nosotros nos cuesta mucho laburar en
nuestro lugar por una cuestión cultural que trasciende lo
tanguístico... ese verso de que La Boca es peligroso y te
chorean... ¡La Boca es tan peligroso como Palermo y Belgrano,
loco!”, descarga el bandoneonista.
Cucuza dice, en parte, que en el tango está todo hecho.
¿Concuerdan?
A. P.: –Supongo que no, pero sí es cierto que hay bastante hecho
y de esto hay mucho que no se conoce. Digo, hay que buscarle un
poco la vuelta al tango, pero también mostrar lo que ya está
hecho, sobre todo para la gente más joven. En general, cuando se
habla de tango, para el común se trata de un puñado de temas, 10
o 20, pero eso es sólo la punta del iceberg, porque en Sadaic
hay registrados como ocho mil tangos, un universo muy amplio y
prácticamente desconocido para las mayorías. Teniendo en cuenta
que el género estuvo bastante muerto durante un tiempo, me
parece que la nuestra es una tarea doble: reflotar lo hecho y, a
partir de que eso se instale, buscarle una vuelta de tuerca. Por
lo menos es lo que yo trato de hacer
Ruth De Vicenzo: –Además, es un género inmenso que está en la
base de nuestra idiosincrasia, de nuestra cultura, en lo
explícito y en lo no explícito. En los compositores y poetas
increíbles por un lado, y en los ritmos negros sobre las
melodías italianas, y todo lo que está en nuestra mamadera, por
otro. El que dice “yo no escuchaba tango”, igual lo escuchaba.
El tango se tiene en algún lugar, consciente o
inconscientemente.
A. P.: –Sí, el fraseo del tango tiene que ver con el fraseo en
la forma de hablar de los habitantes de esta ciudad... Digo, hay
80 mil palabras del lunfardo que se siguen usando, y no hace
falta hacer un cliché de lo que estaba para darse cuenta.
Alan Haksten: –Creo que no está todo hecho. Incluso, yo compongo
mis propios temas, porque mi idea es que el día de mañana
alguien pueda escucharlos y decir “si el tipo compuso, por qué
yo no puedo hacerlo”. Así se va generando ese canal tan
importante para aportarle al género aires nuevos. Creo que, en
esencia, es el espíritu de este festival... por eso estamos.
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